OSCARS 2019: Nominadas al Mejor Guión Adaptado

Segunda parte de nuestro especial Oscars 2019, donde explicamos a grandes rasgos (esto no es ni mucho menos una colección de análisis) nuestras impresiones sobre cada una de las candidatas. Si ayer nos fijábamos en las nominadas a Mejor Guión Original hoy toca las elegidas para la categoría de Guión Adaptado, que cobija varias maravillas y algún que otro desastre. Tomen nota:

1 busterLa balada de Buster Scruggs, escrita por Joel y Ethan Coen

Los Coen han estado buscando en su baúl de guiones perdidos y a falta de uno largo han engarzado seis breves con un nexo común: todos ellos transcurren en el far west. O por lo menos en varias versiones idealizadas del mismo. Se le ha achacado al resultado final lo que a todas las películas-antología, que el ritmo es desigual y los resultados algo irregulares. Y es cierto, pero ahí, en su mezcla de géneros, tonos y pacings, está todo el interés de una película llena de momentos muertos pero también de personajes memorables, diálogos maravillosos e ideas que sólo les podían funcionar bien a los autores de Fargo. Nosotros compramos.

 

2 infiltradoInfiltrado en el KKKlan, escrita por Spike Lee, Kevin Willmott, David Rabinowitz y Charlie Wachtel, a partir del libro de Ron Stallworth

Spike Lee lleva un tiempo relajado (salvo quizá por Chi-Raq) en su cruzada por inflamar al cine popular de ideas incomodantes relacionadas con la desigualdad entre blancos y negros en el Estados Unidos contemporáneo. Pero no por ello está completamente domesticado. Su guión para Infiltrado en el KKKlan, basado en una historia real ocurrida en los 70 y tan loca que parece falsa, se amolda a las estructuras clásicas y a los giros más o menos previsibles y comprensibles para el cine mainstream. Pero no por ello resulta menos interesante y nutritivo. Y al final, además, deja un perfecto lacito en forma de crítica a la actual administración Trump. El viejo Spike nunca quiso ser sutil. Sigue sin serlo, pero por lo menos aún conserva un innegable interés.

 

3 podras¿Podrás perdonarme algún día?, escrita por Nicole Holofcener y Jeff Whitty, a partir de las memorias de Lee Israel

Por algún motivo que ahora no nos pondremos a (psico)analizar a Hollywood le encantan las biografías de farsantes y estafadores. Esta en concreto, escrita por la gran Nicole Holofcener, una de las popes del indie actual, gira entorno a la figura de Lee Israel, una mujer que se hizo de oro falsificando cartas de literatos famosos. Y la cosa resulta en una magnífica y puntiaguda radiografía de una perdedora que, a fuerza de amor por la literatura, se niega a serlo. Un guión alejado de las palabras altisonantes, muy centrado en perfilar su maravillosa protagonista (y el mejor amigo de esta) y una historia, en fin, ácida, tierna -sin almibarados- y llena de sutilezas. Pequeña, modesta, pero estupenda en diálogos y descripción de personajes.

 

4 bluesEl Blues de Beale Street, escrita por Barry Jenkins, adaptando la novela de James Baldwin

James Baldwin es un inevitable de las letras afroamericanas. Barry Jenkins, que venía del exitazo de Moonlight, lo adapta con buen gusto en su siguiente película y escapa del melodrama barato a base de imprimir contradicciones sutiles en sus personajes. Esta es una historia de amor desesperado, imposibilitado por una sociedad tan obtusa en aquella época (los 70) como lo sigue siendo ahora. Pero también es un periplo por demostrar la inocencia de una víctima del Sistema y una lucha por, en fin, poner en solfa la podredumbre medular de ese mismo Sistema. Buena película cuya mejor baza no es el guión, pero que puede figurar en esta lista con una cierta dignidad.

 

5 estrellaHa nacido una estrella, escrita por Will Fetters, Bradley Cooper y Eric Roth, a partir del guión original de William A. Wellman y Robert Carson

El guión más flojo de esta categoría, y con él cerramos, es la enésima adaptación de uno de los clásicos del Hollywood ídem por excelencia. Poco se puede decir a estas alturas de este (muy by the numbers) esquema de ascenso y bajada a los infiernos, salvo que el camino lo hacen dos personajes distintos y en paralelo. La hipotética estrella del título y el auténtico foco de atención de su director, guionista… y protagonista: si Cooper quería que pareciera que su película no es un vehículo de autolucimiento desde luego no lo ha conseguido. Poco interés general para unos personajes que en todo momento rozan el cliché en una historia mil veces vista sin apenas nada nuevo que contar.