OSCARS 2019: Nominadas al Mejor Guión Original

No queremos ejercer de futurólogos de pacotilla ni de alentar quinielas que de partida están perdidas: conocemos a la Academia y cada año nos llevamos las manos a la cabeza cuando sabemos quiénes son los premiados en la carrera de los Oscars. Pero la inminente emisión de la gala nos parece una buena ocasión para comentar esos diez guiones que han recibido nominación, los cinco originales y los cinco adaptados. Y, como cada año, hay de todo. Aquí nuestras apreciaciones (alejadas de, insistimos, vaticinios y apuestas estériles) en dos posts de cómodo uso y consumo: uno para guiones originales y uno para guiones adaptados. Cuál de estas películas tiene toda las papeletas de ganar sólo lo sabe Hollywood y/o los productores que hayan ofrecido sus maletines a la Academia. Cuál nos parece mejor, ah, eso sí es cosa nuestra. Estas son las nominadas al Mejor Guión Original:

 

1 First ReformedEl reverendo, escrita por Paul Schrader

No es casual que Paul Schrader haya vuelto al cine con una historia como la que cuenta El reverendo. Al fin y al cabo esta no deja de guardar algunas concomitancias con su totémico guión para Taxi Driver. Como en aquella, el protagonista es un ser encerrado en sí mismo que no termina de encajar en la sociedad. Un hombre que acaba tomando una decisión brutal cimentada en un caos de locura que había ido reprimiendo hasta el momento. Todo muy Schrader, muy pesimista y muy lleno de aristas morales, de decisiones que lo ponen a uno contra las cuerdas y de aproximaciones a los personajes tan desnudas que casi generan vértigo. Tan radical que hasta asusta verla por aquí. Pero bien, muy bien.

 

3 The FavouriteLa favorita, escrita por Deborah Davis y Tony McNamara

Quitémoslo ya de enmedio: La favorita es una cuasi-obra maestra, pero su guión parte de un tropo peligroso. El de la lucha de gatas ansiosas por afianzar su hueco en el trono, mujeres sedientas de poder peleándose entre ellas hasta vaciarse los ojos. Clarificado esto, todo lo que le ofrecen a Yorgos Lanthimos los escritores Deborah Davis y Tony McNamara es puro gozo perverso: la descripción de tres mujeres rotundas (la reina Ana de Inglaterra y sus dos ayudantes de cámara, en perpetua pugna por su lugar en la cumbre) en una sociedad no menos febril, la de una Inglaterra en perpetuo circo diplomático, guerra con Francia abierta. Y hay mucho de esto aquí, de descripción satírica de la alta sociedad, de construcción de personajes-chacal y de perdición humana, en general, cuando a cualquiera se le pone por en medio la posibilidad de arrimarse al poder. Perversa.

 

2 Green BookGreen Book, escrita por Peter Farrelly

Peter Farrelly, exautor del mayor catálogo cinematográfico de chistes de pedos de América se pasa al Cine Serio, deja atrás sus Mary, sus Irene y sus tontos muy tontos, y se adscribe a ese tipo de películas pulidas que gustan mucho pero se recuerdan poco. Su muy aseado guión cuenta la atractiva relación entre un músico afroamericano y su chófer italoamericano en una especie de Paseando a miss Daisy a la inversa. Buen estudio de personajes, situaciones calculadamente emotivas, un arco de personajes eficiente y mucho feelgoodness generalizado. Vale. Pero la verdad es que ante semejante derroche de academicismo nosotros echamos de menos las flatulencias y las faltadas a discapacitados. Pero ey, se llevó el Globo de Oro, qué sabremos nosotros.

 

4 RomaRoma, escrita por Alfonso Cuarón

Cuarón da bofetada sonora a los que le acusaron de esgrimir mucho músculo visual para poca historia en su anterior Gravity y… bueno, da lo que de entrada parece un poco la misma receta. Porque sí, Roma es minimalista en lo argumental y majestuosa en lo formal. Pero esta percepción pronto se revela apresurada. Hay mucho donde rascar en esta historia (presuntamente autobiográfica) que transcurre en el Ciudad de México de los 70: reflexión entorno a las posiciones de las clases sociales; frustraciones, secretos y mentiras; sueños y miserias. Insospechadamente melancólica, Roma es tan llana como un culebrón televisivo (o literario) pero tan silenciosamente compleja como un drama de cámara de Bergman.

 

5 ViceEl vicio del poder, escrita por Adam McKay

Adam McKay ha dejado su tendencia a lo normativo y sus ganas de entrar a toda costa en la quiniela de los Oscars y aunque finalmente lo ha conseguido ha sido gracias a un guión moderadamente chiflado. El material de partida, la vida política del loco de Dick Cheney, ya daba para material inflamable. Pero es que además McKay ha recuperado sus orígenes en la comedia y le ha añadido al asunto varias dosis de surrealismo, puñaladitas venenosas repartidas por todas partes y una considerable vena metalingüística y mala baba de izquierdoso moderado de Hollywood. Y bueno, el resultado no pica todo lo que debería, ni araña como -pongamos- El lobo de Wall Street, pero cuanto menos se distancia de la asepsia común a este tipo de biopelículas.

 

 

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