¿Así que quieres escribir, pequeño saltamontes?

Cuando era joven iba a leer a la biblioteca, incluso hacía pellas para ir a la biblioteca, sí. Ahí es donde me di cuenta que quería dedicarme a escribir o ser bibliotecaria. Ahí es donde descubrí a Bukowski, en uno de esos pasillos oscuros y mugrientos. Nunca me llevaba los libros a casa, simplemente me quedaba de pie en el pasillo leyendo hasta la hora de cenar, luego doblaba la esquina de la página y lo escondía entre otros libros para asegurarme de que mañana estaría ahí (en mi pueblo nos peleábamos por los libros). Y un glorioso día descubrí este poema del susodicho:

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