Lecturas esenciales: ‘On Directing Film’, de David Mamet

Respetado guionista y dramaturgo -últimamente un tanto diluido- y mejor divulgador, el David Mamet escritor tiene en su haber algunos de los libros de cine y teatro más relevantes del mercado. Suyos son Una profesión de putas o Bambi contra Godzilla y suyo es este On Directing Film, una pequeña guía esencial para cualquiera que pretenda hacer una película. Un escrito breve, basado en opiniones vertidas por el propio autor y charlas mantenidas con algunos de sus alumnos, muy centrado en el desarrollo de la idea a través de un lenguaje eminentemente visual. Esto no es un libro de instrucciones, ni mucho menos un diccionario técnico, sino más bien un ensayo que, en resumidas cuentas, aboga por el principio más básico que debe tener en cuenta alguien que quiera explicar una historia, el mismo que centraba el también imprescindible libro de Ana Sanz-Magallón: cuentes lo que cuentes, cuéntalo bien. Usa el sentido común, ve a lo que importa, no trates al espectador de idiota, ni mucho menos lo hagas contigo mismo. Trata con tu equipo, aprende a comunicarte con tus actores pero antes que nada y sobre todo, ten consciente de dónde estás tú. Esa es la única vía posible para abordar una historia que pertenece de entrada única y exclusivamente a su autor, a quien se la inventa.

En esencia, lo que Mamet cuenta a sus alumnos, lo que quiere transmitirnos a sus lectores, es que el cineasta -en nuestro caso el guionista- es quien controla la escena, y no a la inversa. El autor debe tener muy claro de qué va la escena, qué se extrae de ella, cuál es el punto al que quiere llegar. Una acumulación de puntos de llegada acertados conforman una película exitosa. Por eso en el texto de Mamet (en su exposición docente) no tardan en salir algunos de conceptos y reglas básicas tan populares como útiles con los que todo creador debe manejarse: desde la conocida norma K.I.S.S. (o keep it simple, stupid) hasta el entra tarde y sal pronto, máxima que reduce la escena a esencialmente aquello que quiere contar y que de paso refuerza una de las reglas primordiales en el cine: la de evitar las sobreexplicaciones, trabajando los conceptos de sorpresa y expectativa y dejando que sean los espectadores los que se manejen con la información recibida y con la que le ha sido sustraída. Con todo, el autor cree firmemente en otra de las premisas esenciales del guionista: piensa en imágenes.

 

Todo ello aparece explicado mediante el estilo habitual del autor: preciso, ágil, fundamentado, basado en la experiencia propia y apoyado en varias referencias y citas pertinentes. Motivador, divertido y contagioso, On Directing Film es, en definitiva, un pequeño manual para cineastas tan ligero y fugaz a la lectura como generador y potenciador de reflexiones entorno a cómo debe uno narrar su propia historia.

 

[Nota: A pesar de haber conocido alguna remota edición en nuestro país, actualmente On Directing Film sólo puede encontrarse en su versión americana, en una edición a cargo de Penguin Books, publicada por primera vez en 1991]